Un año récord en entregas de nuevos buques para Lürssen
El año 2026 ha marcado un hito sin precedentes para Lürssen, ya que el astillero alemán ha entregado seis superyates muy distintos entre sí en un solo año natural: el Odisea, el Deep Blue, el Boardwalk, el O3, el Nausicaä y el Nixie. Con esloras que oscilan entre los 75 y los 140 metros, estas embarcaciones ya han zarpado del norte de Alemania para iniciar sus travesías por todo el mundo, ampliando así la flota operativa del astillero a más de 30 yates de más de 100 metros.
La gama pone de relieve el compromiso del astillero con la ingeniería a medida frente a las convenciones de diseño fijas. Con destino al Salón Náutico de Mónaco 2026, el Nixie cuenta con una arquitectura de propulsión híbrida diésel-eléctrica con almacenamiento en baterías, una piscina en popa suspendida sobre la plataforma de baño y un club de playa de 270 metros cuadrados con una escotilla hidráulica a ras de popa. Los avances en propulsión y energía se extienden a toda la flota, y las entregas recientes incorporan sistemas de baterías capaces de permitir un fondeo nocturno silencioso, así como configuraciones diésel-eléctricas avanzadas con estabilizadores de motor eléctrico.
Cada embarcación refleja respuestas personalizadas a los complejos requisitos de los armadores. El O3 está construido para permitir expediciones en lugares remotos, mientras que el Odisea reinventa el salón principal como una «Beach House» acristalada. Diseñado por Marc Newson, el Nausicaä incorpora amplios ventanales curvos envolventes, un «Skydome» de cristal, un atrio de popa de dos niveles y un trineo hidráulico para la recuperación de la lancha auxiliar. Por el contrario, las líneas clásicas del Boardwalk integran una escotilla corredera oculta y una escalera retráctil en la cubierta principal. Con cientos de miles de horas de construcción por casco, la flota de 2026 pone de relieve la capacidad técnica de Lürssen para llevar a cabo proyectos de arquitectura naval a medida muy variados.
Fotografías de Ruben Griffioen, Tom van Oosanen y André Konarske